La primera me aporta alegría, me crea expectativas y me hace luchar pese a las adversidades de los tiempos que vivimos; buscar nuevos retos es algo maravilloso, conseguirlos, no digamos, es el sumum. nunca me doy por vencida.
Hace poco hablaba con una persona maravillosa de 93 años, gran maestro de la pintura española , que a pesar de sus años, tiene una mente fresca, despierta, poderosamente atractiva y llena de vitalidad. Nos hizo un pequeño discurso de presentación en la exposición que tuvimos del 5 al 15 de octubre, en la cual él tomaba parte. Además de pintor, poeta, culto donde los haya, gran conversador... me dió una lección y entonces supe, que mi trabajo estaba ahí, en seguir luchando incansablemente, porque las buenas obras de grandes artistas salgan a la luz.
En cuanto a la música, ya desde pequeña hacía mis pinitos con el canto. Me decían que tenía un buen oido perceptor de cada nota y cada sonido y, eso me facilitaba las cosas para aprenderme las canciones. Sería más tarde, ya en la época del bachiller, cuando la profesora de canto, fuera de los ratos de ensayo, me enseñara solfeo. EN aquella época participabamos en certámenes entre
colegios, a los que acudiamos siempre.Unas veces se ganaba, y otras nos quedábamos en tablas,pero siempre nos inculcaban la fuerza suficiente para seguir.
Y, claro que he seguido. EL tiempo no pasa sin hacerse notar, sin embargo aún puedo dar
algunos registros importantes. SIn la música no sabría vivir, es como el antidoto a mis carreras,a veces demasiado aceleradas, y cuando éstas concluyen, oir, cantar, reparar en una buena sonata ó en un adaggio, me convierte en ese ser humano que siempre quiero ser, lleno de paz y de admiración por los demás.